sábado, 28 de mayo de 2011

Aristóteles. El eudemonismo

El eudemonismo, cuyo máximo representante es Aristóteles, sostiene que el criterio de justificación moral de nuestros actos es la felicidad. Pero, ¿qué es la felicidad? Tendrá una parte animal (bienes físicos y materiales, tales como dinero, salud, belleza, placer), una parte racional (cultivando nuestra mente) y una parte social, que se concretaría en practicar la virtud, que según Aristóteles se situaba en el punto medio entre dos pasiones opuestas.

Aristóteles aprecia que hay muchos tipos de bienes totalmente diferentes entre sí (gloria, placer, el dinero…) Según Aristóteles, la felicidad no es  ninguno de los bienes particular que acabamos de enumerar. «Se basta a sí misma», y consiste en el ejercicio perfecto de la actividad propia del ser humano. Al final de la Ética a Nicómaco, Aristóteles afirma que la actividad más propia del ser humano y la que mayor felicidad le proporciona es la contemplación teórica, la sabiduría. El conocimiento de los primeros principios y causas de las cosas, y  su contemplación ociosa y desinteresada, conducen a la máxima felicidad.

Aristóteles considera que debe haber un motor, una primera  causa cuya acción ponga en marcha el cosmos. El primer motor o primera causa de lo real mueve también a lo demás  como "objeto de amor o de deseo". 
Pues bien, la sabiduría, la contemplación teórica y ociosa de los primeros principios (primer motor, etc.) es la máxima expresión de la felicidad, porque es el ejercicio perfecto de la actividad propia del ser humano: razonar.

DIFERENTES FORMAS DE VER LA FELICIDAD




                  
                                 
  
                     

            

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