COSMOLOGÍA
En el Universo de Epicuro solo hay átomos y vacío. Los átomos poseen tres características:
-Tamaño.
-Forma.
-Peso.
Flotan libremente en el vacío y, al hacerlo, gracias a un movimiento al azar denominado clinamem, se entrelazan entre sí, dando lugar a los compuestos atómicos (planetas, estrellas, cuerpos…), que son la realidad misma.
El sentido de la vida, dice el filósofo, es el placer (en griego, hedoné), entendido como “disfrutar de la vida.” El placer comprende la “ataraxia” o ausencia de perturbación espiritual y la “aponía” o falta de dolor del cuerpo. Lo único que da sentido a nuestras vidas es el placer. El cuerpo, el compuesto atómico que somos, tiene la capacidad de sentir, de disfrutar, y ese es el único recodo que le queda al sentido de la vida en un Universo en el que solo hay átomos y vacío.
CONSECUENCIAS DEL CONCEPTO DE "HÉDONE"
- Esta admisión del placer como fin ultimo de nuestra conducta supone la negación
radical de todo idealismo ético. Es la negación más rotunda a considerar como fin del hombre algún objetivo trascendente.
Los valores morales (lo “bello moral”), tales como la justicia social, la igualdad, etc. no existen físicamente, puesto que aparte de los átomos y el vacío nada hay. Para Epicuro, “nada hay justo por naturaleza” y la sociedad no tiene normas válidas objetivas ni universales.
- Ni la naturaleza ni la sociedad tienen finalidad alguna. La sociedad es fruto del acuerdo entre los seres humanos, que se asociaron mediante un contrato social o pacto original para la defensa de sus intereses. El Estado garantiza la defensa ante una eventual agresión indiscriminada que se produciría en una situación natural de lucha por la vida. Y es misión del Estado garantizar la seguridad y la felicidad de sus súbditos.
- La negación de la providencia divina fue uno de los rasgos mas escandalosos de su filosofía, que motivó injustos ataques de impiedad y ateísmo. Efectivamente, Epicuro niega la providencia porque la mecánica de los átomos explica por sí misma el universo natural. Todo nace de la libre flotación de los átomos en el vacío, por lo que el Cosmos no necesita de Dios para ser explicado. Ahora bien, Epicuro no niega la existencia de los dioses, lo que niega es que intervengan sobre la organización del universo o sobre los asuntos humanos.
Para Epicuro, la felicidad consiste en alcanzar el máximo grado de placer posible; por tanto, ése debe ser el fin que guíe la vida humana. Ahora bien, se trata fundamentalmente de la consecución de placeres pasivos y no necesariamente activos.Epicuro entiende por placeres:
a) Placeres activos aquellos que debemos ir a buscar nosotros (como, por ejemplo, los placeres del sexo). Considera al respecto Epicuro que los deseos son ataduras de nuestro espíritu, y que aquellas personas que sólo buscan placeres activos están esclavizadas, puesto que anteponen su satisfacción a cualquier otra consideración
intelectual.
b) De ahí que insista en la primacía de los llamados placeres pasivos (la salud, el bienestar, no sentir inquietudes).
c) Desde una perspectiva biológica, para Epicuro los mejores placeres son los naturales, aunque éstos deben gozarse moderadamente, nunca en exceso.
d) Por contra, los placeres sociales (el gozo del poder, por ejemplo) acaban haciendo infelices a los hombres.
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