sábado, 28 de mayo de 2011

Éticas axiológicas

La axiología (< griego άξιος ['valioso'] + λόγος ['tratado']) o filosofía de los valores es la rama de la filosofía que estudia la naturaleza de los valores y juicios valorativos.
Es la ciencia de los valores. Axios en griego es lo digno o noble, y logos ciencia o conocimiento.



Algunos filósofos, como  Max Scheler, han realizado diferentes propuestas para elaborar una jerarquía adecuada de los valores. En este sentido, puede hablarse de una „ética axiológica‟, que fue desarrollada, principalmente, por el propio Scheler y Nicolai Hartmann.


El problema fundamental que se desarrolla desde los orígenes mismos de la axiología, hacia fines del siglo XIX, es el de la objetividad o subjetividad de la totalidad  de los valores. Para los griegos, son ejemplos de valores objetivos el bien, la verdad o la belleza, siendo finalidades ellos mismos. Se consideran valores subjetivos, en cambio, cuando estos representan un medio para llegar a un fin (en la mayoría de los casos 
caracterizados por un deseo personal. Por ejemplo, el dinero, el reconocimiento social son ejemplos de valores subjetivos).


Max Scheler se ubicará en la primera de las dos posiciones. El subjetivismo se opondrá, desde el principio, a este enfoque. Y entenderá -a la antigua manera de Protágoras- que lo estrictamente humano es la medida de todas las cosas, de lo que vale y de lo que no vale, y de la misma escala de valores, sin sustento en la realidad exterior. A.  Ayer, en "Lenguaje, verdad y lógica", su obra temprana, dejará los juicios de valor fuera de 
toda cuestión, en virtud de que no cumplen con el principio de verificación empírica (no se puedencomprobar “en condiciones de laboratorio”).  De esta manera, lo ético y lo estético no son más que "expresiones" de la vida espiritual del sujeto. No una captación comprobable del mundo externo.










EL DEONTOLOGISMO DE KANT

1. Para entenderlo bien, antes conviene asimilar la idea de deber que tiene Kant. El deber es el cumplimiento de la ley  no por utilidad o conveniencia, sino por respeto a la ley misma. Kant distingue tres tipos de acciones: (a) acciones contrarias al deber;  (b) acciones conformes al deber; (c) acciones por deber.
Supongamos un comerciante que no cobra precios abusivos a sus clientes. Tal vez lo haga para asegurarse la clientela; se trataría entonces de una acción conforme al deber, pero no por deber. La acción -no cobrar precios abusivos- se convierte en un medio para conseguir un propósito (asegurarse la clientela). Si, por elcontrario, actúa por deber, porque cree que ese es su deber, la acción tiene un valor moral profundo. La voluntad del comerciante se impone a sí misma esa ley, porque así se lo indica su razón.
- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - 
2. La existencia de esta ley es la que nos permite deducir la libertad de la voluntad. La libertad es necesaria, es la condición sin la cual la moralidad no sería posible. Pues ¿Qué obligación tendría sentido si no hubiera un sujeto que libremente eligiera o no cumplir dicha obligación?
- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -
3. La libertad, para Kant, es un postulado de la razón práctica, junto con la inmortalidad del alma y la existencia de Dios. ”Postulado” significa aquí algo que no es demostrable científicamente, pero que necesariamente hemos de suponerlo como condición que hace posible la moral misma.











Santo Tomás

También la teoría moral de Santo Tomás está fundamentalmente basada en la ética aristotélica.


Siguiendo, pues, sus raíces aristotélicas Sto. Tomás está de acuerdo con Aristóteles en la concepción de la conducta del hombre: toda acción tiende hacia un fin. Hay un fin último hacia el que tienden todas las acciones humanas, y ese fin es lo que Aristóteles llama la felicidad. Santo Tomás está de acuerdo en que la felicidad no puede consistir en la posesión de bienes materiales,  pero a diferencia de Aristóteles, que identificaba la 
felicidad con la posesión del conocimiento de los objetos más elevados (con la teoría o contemplación), con la vida del filósofo, en definitiva , Santo Tomás, en su continuo intento por la acercar aristotelismo y cristianismo, identifica la felicidad con la contemplación beatífica de Dios, con la vida del Santo, de acuerdo con su concepción trascendente del ser humano.


En efecto, la vida del hombre no se agota en esta tierra, por lo que la felicidad no puede ser algo que se consiga exclusivamente en el mundo terrenal; dado que el alma del hombre es inmortal el fin último de las acciones del hombre trasciende la vida terrestre y se dirige hacia la contemplación de la primera causa y principio del ser: Dios. Santo Tomás añadirá que esta contemplación no la puede alcanzar el hombre por sus propias fuerzas, dada la desproporción entre su naturaleza y la naturaleza divina, por lo que requiere, de alguna manera la ayuda de Dios, la gracia, en forma de iluminación especial que le permitirá al alma adquirir la necesaria capacidad para alcanzar la visión de Dios.


A la razón le corresponde dirigir al hombre hacia su fin. Al reconocer el bien como el fin de la conducta del hombre la razón descubre su primer principio: se ha de hacer el bien y evitar el mal ("Bonum est faciendum et malum vitandum"). Este principio, al estar fundado en la misma naturaleza humana, es la base de la ley moral natural, es decir, el fundamento último de toda conducta y, en la medida en que  el hombre es un producto de la creación, esa ley moral natural está basada en la ley divina. De la ley natural emanan las leyes humanaspositivas, que serán aceptadas si no contradicen la ley natural y rechazadas o consideradas injustas si la contradicen.  Pese a sus raíces aristotélicas vemos, pues, que Sto. Tomás ha conducido la moral al terreno teológico, al encontrar en la ley natural un fundamento trascendente en la ley divina.


FELICIDAD = CONTEMPLACIÓN BEATIFICA DE DIOS           





Aristóteles. El eudemonismo

El eudemonismo, cuyo máximo representante es Aristóteles, sostiene que el criterio de justificación moral de nuestros actos es la felicidad. Pero, ¿qué es la felicidad? Tendrá una parte animal (bienes físicos y materiales, tales como dinero, salud, belleza, placer), una parte racional (cultivando nuestra mente) y una parte social, que se concretaría en practicar la virtud, que según Aristóteles se situaba en el punto medio entre dos pasiones opuestas.

Aristóteles aprecia que hay muchos tipos de bienes totalmente diferentes entre sí (gloria, placer, el dinero…) Según Aristóteles, la felicidad no es  ninguno de los bienes particular que acabamos de enumerar. «Se basta a sí misma», y consiste en el ejercicio perfecto de la actividad propia del ser humano. Al final de la Ética a Nicómaco, Aristóteles afirma que la actividad más propia del ser humano y la que mayor felicidad le proporciona es la contemplación teórica, la sabiduría. El conocimiento de los primeros principios y causas de las cosas, y  su contemplación ociosa y desinteresada, conducen a la máxima felicidad.

Aristóteles considera que debe haber un motor, una primera  causa cuya acción ponga en marcha el cosmos. El primer motor o primera causa de lo real mueve también a lo demás  como "objeto de amor o de deseo". 
Pues bien, la sabiduría, la contemplación teórica y ociosa de los primeros principios (primer motor, etc.) es la máxima expresión de la felicidad, porque es el ejercicio perfecto de la actividad propia del ser humano: razonar.

DIFERENTES FORMAS DE VER LA FELICIDAD




                  
                                 
  
                     

            

domingo, 22 de mayo de 2011

Epicuro. El Hedonismo

COSMOLOGÍA
En el Universo de Epicuro solo hay átomos y vacío.  Los átomos poseen tres características:

-Tamaño.
-Forma.                                   

-Peso.

Flotan libremente en el vacío y, al hacerlo, gracias a un movimiento al azar denominado clinamem, se entrelazan entre sí, dando lugar a los compuestos atómicos (planetas, estrellas, cuerpos…), que son la realidad misma.

El sentido de la vida, dice el filósofo, es el placer (en griego, hedoné), entendido como “disfrutar de la vida.” El placer comprende la “ataraxia” o ausencia de perturbación espiritual y la “aponía” o falta de dolor del cuerpo. Lo único que da sentido a nuestras vidas es el placer. El cuerpo, el compuesto atómico que somos, tiene la capacidad de sentir, de disfrutar, y ese es el único recodo que le queda al sentido de la vida en un Universo en el que solo hay átomos y vacío.
                                             

CONSECUENCIAS DEL CONCEPTO DE "HÉDONE"

- Esta admisión del placer como fin ultimo de nuestra conducta supone la negación 
radical de todo idealismo ético. Es la negación más rotunda a considerar como fin del hombre algún objetivo trascendente.
Los valores morales (lo “bello moral”), tales como la justicia social, la igualdad, etc. no existen físicamente, puesto que aparte de los átomos y el vacío nada hay. Para Epicuro, “nada  hay justo por naturaleza” y la sociedad no tiene normas válidas objetivas ni universales.

- Ni la naturaleza ni la sociedad tienen finalidad alguna. La sociedad es fruto del acuerdo entre los seres humanos, que se asociaron mediante un contrato social o pacto original para la defensa de sus intereses. El Estado garantiza la defensa ante una eventual agresión indiscriminada que se produciría en una situación natural de lucha por la vida. Y es misión del Estado garantizar la seguridad y la felicidad  de sus súbditos.


- La negación de la providencia divina fue uno de los rasgos mas escandalosos de su filosofía, que motivó injustos ataques de impiedad y ateísmo. Efectivamente, Epicuro niega la providencia porque la mecánica de los átomos explica por sí misma el universo natural. Todo nace de la libre flotación de los átomos en el vacío, por lo que el Cosmos no necesita de Dios para ser explicado. Ahora bien, Epicuro no niega la existencia de los dioses, lo que niega es que intervengan sobre la organización del universo o sobre los asuntos humanos.



Para Epicuro, la felicidad consiste en alcanzar el máximo grado de placer posible; por tanto, ése debe ser el fin que guíe la vida humana. Ahora bien, se trata fundamentalmente de la consecución de placeres pasivos y no necesariamente activos.Epicuro entiende por placeres:
a) Placeres activos aquellos que debemos ir a buscar nosotros (como, por ejemplo, los placeres del sexo). Considera al respecto Epicuro que los deseos son ataduras de nuestro espíritu, y que aquellas personas que sólo buscan placeres activos están esclavizadas, puesto que anteponen su satisfacción a cualquier otra consideración 
intelectual.
b) De ahí que insista en la primacía de los llamados  placeres pasivos (la salud, el bienestar, no sentir inquietudes).
c) Desde una perspectiva biológica, para Epicuro los mejores  placeres son los naturales, aunque éstos deben gozarse moderadamente, nunca en exceso.
d) Por contra, los  placeres sociales (el gozo del poder, por ejemplo) acaban haciendo infelices a los hombres.